EL PACTO

El incómodo cadáver del mediador familiar nunca protestaba. Hiciera frío o calor, permanecía en silencio. Tampoco se quejaba cuando cambiaban de canal sin avisar. No parecía interesarle la televisión. Ella intentó encontrarle acomodo debajo de la alfombra, pero el resultado no fue satisfactorio. Finalmente, lo dejaron donde estaba, tal como había caído. Decidieron que era mejor no remover las cosas. Después de todo, no era más que una piedrecita en el zapato, un poco molesta, sí, pero que tampoco impedía del todo seguir la marcha. Cuando empezó a oler, compraron jazmín, luego incienso. El tiempo seco del verano ayudó a que las sombras no se escaparan del sótano.

Chasing monsters. Fuente: http://www.cbc.ca/nl/features/chasingmonsters/images/17.jpg
Chasing monsters. Fuente: http://www.cbc.ca/nl/features/chasingmonsters/images/17.jpg
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CIEN METROS LISOS

Había escrito cien veces: te quiero. Había escrito clavando el bolígrafo en la hoja de papel, desgarrándola, a veces, sin hacer caso del dolor ni ceder al cansancio. Había escrito furiosa: te quiero, te quiero, te quiero… Sus letras devoraban el papel en blanco a la misma velocidad que las musculosas piernas de los velocistas devoran el espacio hasta la meta. Lamentablemente, para ella no había meta ni horizonte alcanzable. Al final, se rindió. Un avión despegaba en el aeropuerto cercano, otro aterrizaba. Nada había cambiado. Lo siguiente que escribió fue: te odio. Y lo subrayó. Y entonces, por fin, se empijamó y se durmió.

Víctor Guisado Muñoz – 2014

Aeropuerto por la noche. (Fuente: http://i.imgur.com/hsGARtL.jpg)
Aeropuerto por la noche. (Fuente: http://i.imgur.com/hsGARtL.jpg)