AD INFINITUM

Reseña de ¿Dónde están las naves espaciales? publicada por La mirada de Bérénice.

La mirada de Bérénice

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¿Dónde están las naves espaciales? es una novela que invita a soñar y que llama a la lucha interior, a la resistencia frente a las adversidades, y ofrece una visión lúcida del futuro que puede que nos engulla a todos los humanos dentro de unos años. Pero para el protagonista no es la revolución tecnológica que ha cambiado el mundo lo que le oprime, sino el absurdo humano que sigue en el futuro tan presente como lo está hoy en día.

K. es un niño que mira las estrellas y en sus viajes por el Sistema Solar conoce a Valentina… una maravillosa ingrávida a quien escribe mensajes de socorro para que le rescate del tedio abrumador que es su vida.

¿Dónde están las naves espaciales? no es una novela de derrota, no es un lamento ni una ausencia del ser, sino un paso enfrente hacia la…

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VICTORIA CONTRA TODO PRONÓSTICO

Sin saber por qué, le di un puñetazo. El niño cayó al frío y duro suelo del lavabo y se puso a llorar. Yo abrí el grifo y bebí agua. Luego me lavé la cara y salí. El crío se quedó llorando a mis espaldas. Cuando se cerró la puerta, su llanto se atenuó y pensé que sería fácil olvidarlo. Me equivoqué. Por la noche, después de cenar, mis padres encendieron la tele y se empeñaron en ver un documental sobre chimpancés. Me obligaron a verlo con ellos. Observé cómo un grupo de chimpancés maltrataban a un chimpancé solitario, un desgraciado que no tenía amigos en el grupo, un paria, y cómo, justo después de la agresión, el desarrapado pasaba al lado de una cría indefensa y le propinaba un golpe en la cabeza, sin motivo aparente. Vomité. Mis padres no entendían nada. Les había dicho que los morados de mi cara eran debidos a una caída. Jugando a fútbol. Se lo creyeron. La cena mezclada con mis ácidos gástricos en la alfombra del salón no les hizo menos crédulos. Al día siguiente, los mayores vinieron otra vez a robarme el desayuno y el dinero. Yo les planté cara y les dije que no les tenía miedo, que no eran más que chimpancés. Se rieron. Para mi, dirigirme a ellos en esos términos era una victoria. Para ellos no fue más que un insulto. Me pegaron más y con más saña. No comprendieron que les había derrotado, que en realidad ya nunca más podrían tocarme, aunque me mataran a golpes.

Hay victorias frágiles, como dar con un verso certero, conseguir escalar un cráter en Marte o evitar que un puñetazo vaya más allá de tu piel. Fuente: http://mars.nasa.gov/mer/gallery/press/opportunity/20061115a/site_B76_664_navcam_CYP_R-B966R1.jpg
Hay victorias frágiles, como dar con un verso certero, conseguir escalar un cráter en Marte o evitar que un puñetazo vaya más allá de tu piel. Fuente: rover Opportunity al borde del cráter Victoria, en Marte. http://mars.nasa.gov/mer/gallery/press/opportunity/20061115a/site_B76_664_navcam_CYP_R-B966R1.jpg