LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO

El corredor era más fuerte que el infinito dolor del kilómetro treinta y cinco, pero pensó que unas pocas gotas de agua mojándole los labios quizá no le irían mal. Inmediatamente, un ángel se materializó sobre su cabeza, se sentó sobre sus hombros y preguntó:

– ¿Qué te hace pensar, humano, que tu ángel de la guarda se apiadará de ti?

Fotograma de La soledad del corredor de fondo, basada en el relato del mismo título de Alan Sillitoe. Fuente: https://ishootthepictures.files.wordpress.com/2010/09/vlcsnap-2010-09-09-22h56m00s196.png
Fotograma de La soledad del corredor de fondo, basada en el relato del mismo título de Alan Sillitoe. Fuente: https://ishootthepictures.files.wordpress.com/2010/09/vlcsnap-2010-09-09-22h56m00s196.png

ENTRE EL DOLOR Y LA NADA

La inquisición no tardará en llegar y pondrá orden. Se acabará este sindiós de hombres brotando de la tierra como verduras y de párrocos que dan su visto bueno al libre albedrío. Qué vergüenza. Qué caos. Últimamente se han visto hasta ingenieros por las calles. Y se rumorea que los tomates con genes han llegado al pueblo. La gente normal ya no podemos salir tranquilos a la calle, ni sabemos dónde comprar comida sin tener una conversación sobre Faulkner. Con tanta tontería, cualquier día de estos amanecerá por el oeste. Les he denunciado a todos. Donde haya orden, ¿quién quiere libertad?

(Este relato está dedicado a Jose Miguel Mulet Salort (Tomates con genes) y a Rosa Porcel (La Ciencia de Amara), por no tirar la toalla en su empeño de iluminar lo que otros prefieren mantener en la oscuridad.)

Conversaciones sobre Faulkner.
Conversaciones sobre Faulkner.

AD INFINITUM

Reseña de ¿Dónde están las naves espaciales? publicada por La mirada de Bérénice.

La mirada de Bérénice

AD INFINITUM. Fuente: http://www.renderthat.com/images/backgrounds/1920/industrial-design-rendering-cyborg-head.jpg AD INFINITUM. Fuente: http://www.renderthat.com/images/backgrounds/1920/industrial-design-rendering-cyborg-head.jpg

¿Dónde están las naves espaciales? es una novela que invita a soñar y que llama a la lucha interior, a la resistencia frente a las adversidades, y ofrece una visión lúcida del futuro que puede que nos engulla a todos los humanos dentro de unos años. Pero para el protagonista no es la revolución tecnológica que ha cambiado el mundo lo que le oprime, sino el absurdo humano que sigue en el futuro tan presente como lo está hoy en día.

K. es un niño que mira las estrellas y en sus viajes por el Sistema Solar conoce a Valentina… una maravillosa ingrávida a quien escribe mensajes de socorro para que le rescate del tedio abrumador que es su vida.

¿Dónde están las naves espaciales? no es una novela de derrota, no es un lamento ni una ausencia del ser, sino un paso enfrente hacia la…

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EL PACTO

El incómodo cadáver del mediador familiar nunca protestaba. Hiciera frío o calor, permanecía en silencio. Tampoco se quejaba cuando cambiaban de canal sin avisar. No parecía interesarle la televisión. Ella intentó encontrarle acomodo debajo de la alfombra, pero el resultado no fue satisfactorio. Finalmente, lo dejaron donde estaba, tal como había caído. Decidieron que era mejor no remover las cosas. Después de todo, no era más que una piedrecita en el zapato, un poco molesta, sí, pero que tampoco impedía del todo seguir la marcha. Cuando empezó a oler, compraron jazmín, luego incienso. El tiempo seco del verano ayudó a que las sombras no se escaparan del sótano.

Chasing monsters. Fuente: http://www.cbc.ca/nl/features/chasingmonsters/images/17.jpg
Chasing monsters. Fuente: http://www.cbc.ca/nl/features/chasingmonsters/images/17.jpg

LLEVADME CON VOSOTROS

El incómodo cadáver del mediador familiar se quedó tan quieto en el suelo del salón como un sello estampado sobre una sentencia judicial. El primero en hablar fue el delfín.

– Te dije que los humanos no lo entenderían -afirmó, sin dejar de mirar el cadáver.

– Es nuestro hijo -respondió el pulpo, con la respiración aún agitada y cuatro de sus ocho brazos ondulando por encima de su cabeza-, lo he hecho por defender a nuestro hijo.

– A ver -replicó el delfín-, no pierdas el sentido de la realidad, Corail, lo hemos acogido bajo nuestra protección, y lo queremos como si fuera hijo nuestro, pero la realidad es que jamás permitirán que lo adoptemos, ya te lo dije, al menos en este planeta. Para los humanos sigue siendo uno de los suyos.

– ¿Uno de los suyos? -chilló Corail-… ¿Uno de los suyos? Es un bebé cromatófago, ni siquiera es un mamífero como tú, Philippe. ¡Se alimenta de luz! ¡Hace la fotosíntesis! ¡Pero si los están echando de la Tierra!

– Sí, sí, es verdad, pero ya sabes cómo son los humanos.

– Unos hipócritas, eso es lo que son. Mil medusas avispa les acaricien los genitales con cariño.

– De acuerdo, mil medusas, Corail. Pero ahora tenemos que centrarnos en esto: te has cargado al mediador. Y ahora… ¿qué? Esto tampoco lo van a entender por muy bien que se lo expliquemos. ¿Tienes un plan? ¿Tienes alguna idea?

– Sí: me enrolaré como piloto en una nave interestelar. Aún tengo amigos en el laboratorio donde me crearon. Podrán ayudarme.

Philippe, el delfín, dejó de mirar el cadáver. Se giró en redondo, flotando sobre sus unidades anti-g, y miró de arriba a bajo a Corail, el pulpo.

– ¿Estás pensando en abandonarnos, Corail?

Los brazos de Corail dejaron de agitarse en el aire y cayeron como fardos a lado y lado de su cuerpo.

– ¿Abandonaros? -murmuró el octópodo con un hilo de voz, desolado-… No… bueno, a ver, yo no lo plantearía así. Tú no has hecho nada, Philippe. Me buscarán a mi. Huiré. Tú puedes quedarte aquí en la Tierra, con Mandarina sonriente. Cuando encuentre un sitio adecuado, os podréis venir conmigo y volveremos a estar juntos.

– ¡No has entendido nada! -protestó el delfín-. ¡Lo primero que harán será quitarme a Mandarina sonriente! ¡Y a mi me llevarán a una reserva! ¡Nos vamos los tres juntos! ¡Yo también puedo formar parte de la tripulación!

– Los tres -dijo Corail-, los tres juntos en una nave interestelar. ¿Te has vuelto loco? No es sitio donde criar a un niño.

– ¡Es cromatófago! -protestó Philippe- Está adaptado al viaje interestelar. ¡Sobrevivirá! ¡Se hará fuerte! ¡Le sentará bien!

El cetáceo y el cefalópodo se miraron fijamente durante unos segundos, en silencio. Los ultrasonidos del delfín sondeaban el interior del pulpo y éste emitía un leve gorjeo.

– Bueno, vale -cedió finalmente el octópodo-, ves a buscar a Mandarina sonriente. Yo prepararé la furgoneta. Date prisa. El mediador era un androide de clase C, pero aun así no creo que tarden mucho en venir a ver qué ha pasado.

El androide de clase C, inmóvil, con sus últimas chispas de conciencia, pensó: “¿Androide de clase C? ¡Maldita sea, yo sólo cumplía órdenes! ¡No me dejéis aquí, cabrones, yo también quiero ir, llevadme con vosotros!”

Mediador familiar soñando con las estrellas. Fuente: http://www.renderthat.com/images/backgrounds/1920/industrial-design-rendering-cyborg-head.jpg
Mediador familiar soñando con las estrellas. Fuente: http://www.renderthat.com/images/backgrounds/1920/industrial-design-rendering-cyborg-head.jpg

SEMBRAR BISONTES

Pintando aquellos extraños bisontes en libretas y papeles. Así pasaba el tiempo mientras el profesor explicaba, cualquiera que fuera la asignatura. La mayoría de profesores le habían dejado por imposible. El resto alentaba su obsesión, con la esperanza de que si la cultivaba con ahínco acabara convirtiéndose en ilustrador o pintor. No sabían lo que hacían. Un día repartió por el camino que llevaba hasta el colegio todos los dibujos que había hecho, unos cuantos cientos. Cuando hubo acabado, una ventisca se alzó y se llevó por los aires todas sus obras. Al día siguiente, justo antes de empezar las clases, una estampida de bisontes arrasó el colegio y los campos colindantes. Se suspendieron las clases durante días, y nos alegramos. A decir verdad, también nos alegramos de que no hubiera dibujado lobos.

Sembrar bisontes. Fuente:  http://abcnews.go.com/images/International/AP_week_in_pictures_banksy_jef_150227.jpg
Sembrar bisontes. Fuente: http://abcnews.go.com/images/International/AP_week_in_pictures_banksy_jef_150227.jpg

 

TODOS FIRMAMOS

Al capitán le dio por pintar extraños bisontes en las paredes de la cueva donde nos refugiábamos. Mezclaba piedras marcianas convenientemente machacadas con aceite de robots estropeados. Conseguía un brillo y una textura semejante a las de las pinturas rupestres. De vez en cuando también dibujaba el perfil de un cohete o una trayectoria de la Tierra a Marte.

– ¿Por qué lo hace? -me atreví a preguntarle un día.

– Para recordaros que cincuenta mil años de historia humana nos contemplan.

– ¡Pues qué bien! -protestó Kurtz-. Tanto esfuerzo para acabar como al principio.

– No -le corrigió el capitán-, no estamos igual que al principio. Ahora miramos a las estrellas y no tenemos miedo. Miramos cara a cara al mundo y no inventamos supersticiones: inventamos cohetes.

Todos firmamos las pinturas con la palma de nuestra mano cuando el oxígeno empezó a escasear.

Todos firmamos. Fuente de la imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f4/SantaCruz-CuevaManos-P2210651b.jpg
Todos firmamos. Fuente de la imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f4/SantaCruz-CuevaManos-P2210651b.jpg