EL LIBRO DESNUDO

Sin saber por qué, le di un puñetazo. La violencia del golpe me sorprendió incluso a mi. Pero el libro ni se inmutó. Me había regalado el libro sin dedicatoria, desnudo. Envuelto en un papel muy bonito, sí, pero podía ser el regalo de cualquiera. Era una forma de decirme que ya no se desnudaría nunca más ante mi, sólo ante el otro. En realidad, sabía muy bien por qué había golpeado el libro. Lo que me había sorprendido había sido hacerlo sin pensarlo dos veces, el que el instinto me hubiera tomado por sorpresa. Decidí quemar el libro. Contemplar las llamas, dispersar las cenizas por el bosque. Esa sí fue una decisión bien sopesada.

Continuación del horizonte. Autor: Víctor Guisado Muñoz.
Continuación del horizonte. Autor: Víctor Guisado Muñoz.
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