LAS PRIMERAS PALABRAS

Este se va a enterar de lo que vale un peine, repetía una y otra vez. Al mismo tiempo, saltaba alrededor de su profesor con el mismo entusiasmo de un niño con un juguete nuevo. Peine. Este se va a enterar. Vale. Por algún extraño motivo, que el profesor no alcanzaba a vislumbrar, aquellas palabras y combinadas de aquella manera le hacían mucha gracia y se había obsesionado con ellas. Las repetía una y otra vez a la menor ocasión. Al principio, al profesor le hacía gracia pero ya a estas alturas estaba francamente contrariado. ¡Vamos!, gritó una vez más, con voz autoritaria, ¡Por todos los océanos, tienes que aprender más palabras, Illiyldi, no te puedes quedar varado en esa frase!. El delfín modificado genéticamente no le hizo ni caso. Continuó saltando y jugando en el agua sin esperar el permiso del hombre.

El océano. Fotografía de Hiroshi Sugimoto. Fuente: http://landonepp.umwblogs.org/2014/10/02/hiroshi-sugimoto/
El océano. Fotografía de Hiroshi Sugimoto. Fuente: http://landonepp.umwblogs.org/2014/10/02/hiroshi-sugimoto/
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